Desde una tertulia de lectura en una biblioteca de Santiago hasta una escuela con ciclos completos de dramaturgia y narrativa. Estos son los hitos que marcaron el rumbo de Molière Estudio.
Todo comenzó con un grupo de seis lectores que se reunía cada jueves para comentar las comedias de Molière. Las sesiones, pensadas como un pasatiempo, revelaron una necesidad real: faltaba un espacio donde se hablara de técnica narrativa con rigor y sin solemnidad.
Ante la demanda de los asistentes, organizamos un curso de ocho semanas sobre estructura teatral. Se inscribieron veintitrés personas y de ese grupo salieron tres obras que luego se presentaron en salas independientes de la ciudad.
La pandemia nos obligó a trasladar las sesiones a videollamadas. Descubrimos que la distancia geográfica no era un obstáculo: llegaron participantes de México, Argentina y España. Ese año publicamos nuestra primera antología colectiva de relatos breves.
Los autores emergentes que pasaban por el taller pedían una mirada más profunda sobre sus textos. Creamos un servicio de acompañamiento donde cada manuscrito recibe lecturas sucesivas, informes de estructura y entrevistas individuales con el editor.
Hoy el estudio reúne a más de ciento cincuenta escritores activos. Los encuentros mensuales, las lecturas públicas y el archivo de textos comentados forman un acervo que sigue creciendo con cada ciclo. El próximo paso es abrir una sede física con biblioteca propia.
Nace de una carencia concreta: quienes quieren escribir en español rara vez encuentran un espacio que tome en serio la tradición clásica sin convertirla en museo. Aquí no se estudia a Molière para repetirlo, sino para aprender de su precisión dramática, de su manejo del conflicto y de su oído para la palabra dicha. El taller existe para que la escritura deje de ser una aspiración solitaria y se convierta en un oficio con método, lectura y corrección.
El trabajo se organiza en ciclos de ocho semanas. Cada sesión combina la lectura comentada de un texto clásico con ejercicios de estilo que se corrigen en grupo. Los manuscritos pasan por dos revisiones individuales: una de estructura y otra de pulido de prosa. Entre sesión y sesión, cada participante escribe una escena breve o un relato que responde a una consigna precisa, nunca a una consigna vaga.
Quien completa el ciclo no sale con un diploma abstracto, sino con un manuscrito revisado, un repertorio de técnicas de dramaturgia y narrativa, y una red de lectores que conocen su trabajo. El efecto más visible es otro: la escritura deja de depender de la inspiración y pasa a sostenerse en hábitos, criterios y lecturas compartidas. Eso es lo que convierte una vocación en una práctica constante.

Molière Estudio es un taller de escritura creativa y narrativa clásica en español, fundado por lectores que creen en la disciplina del oficio. No prometemos inspiración instantánea: ofrecemos un método de trabajo basado en la lectura comentada, la corrección de manuscritos y el ejercicio constante de la escritura.
Trabajamos con autores emergentes que necesitan estructura, con dramaturgos que buscan pulir sus diálogos y con lectores curiosos que quieren entender cómo se construye una historia. Nuestro punto de partida es la tradición teatral y narrativa francesa, pero siempre adaptada al ritmo y a la sensibilidad del público hispanohablante.
Cada ciclo combina sesiones de análisis de textos clásicos, ejercicios de estilo y encuentros mensuales donde la comunidad lee en voz alta y comenta los avances. Creemos que escribir es un hábito que se entrena, no un don que se espera.
A lo largo de los años hemos colaborado con casas de cultura, librerías independientes y programas de formación literaria que comparten nuestra manera de entender la escritura: como un oficio que se practica en comunidad.
Programa de residencias para autores emergentes
Encuentros mensuales de lectura comentada
Talleres de dramaturgia y guion teatral
Publicación de relatos de nuestros alumnos
Seminarios de análisis de textos clásicos