Cada sesión del taller está pensada para que salgas con un fragmento revisado, una técnica nueva o una escena resuelta. No se trata de teoría suelta: se trabaja sobre tus textos, con corrección puntual y lecturas que alimentan la práctica.
Lo que dicen quienes han pasado por el taller: lectores que se animaron a escribir, dramaturgos en ciernes y autores que encontraron su ritmo de trabajo.
Para quien ya tiene una novela a medias o un cuaderno de ideas sin orden, el taller ofrece herramientas concretas que convierten la vocación en rutina de trabajo.
Recibes una lectura atenta de tus capítulos con anotaciones sobre estructura, ritmo y voz narrativa. No se trata de aprobar o desaprobar, sino de ver dónde la escena pierde tensión y qué corte la haría avanzar.
Cada semana proponemos una consigna breve inspirada en un autor clásico: una réplica de comedia, una descripción de ambiente o un monólogo interior. El objetivo es que escribas con regularidad y sin esperar la inspiración.
Analizamos juntos pasajes de Molière, Racine y otros dramaturgos para entender cómo construyen conflicto y personaje. Luego trasladamos esas observaciones a tus propios textos, con discusión guiada y sin tecnicismos innecesarios.
Una vez al mes nos reunimos para leer en voz alta, compartir avances y comentar los trabajos de los compañeros. Es el espacio donde el taller deja de ser una clase y se convierte en un grupo de escritores que se conocen y se exigen con respeto.